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martes, 18 de noviembre de 2014

DE BROCHA FINA/Raúl Pampu

Buenas a todos.
Ya hacía demasiado tiempo que no escribían nada en este rincón. No quiere decir que no continúe en la senda del verso, entre otras facetas.

En este caso os ofrezco unos versos inspirados en una restauradora de arte y, como ella dice, una "iniciada en la escritura literaria". En mi opinión, menos mal que es una iniciada pues cuando ya vaya cogiendo práctica....jejeje.

A todos/as: espero que os guste.
A ella: ¡NO CAMBIES!                                          


                                                      DE BROCHA FINA


"Yo no sé escribir como un escritor", decía
y en su estudio, a veces, buenas letras se escribían
por ilustres plumas que en sus lienzos recibían,
de sus hábiles manos
de humilde maestro el lustre que perdían.

Afirmaba no tener mano en prosas ni en versos
y mostraba arte restaurado y, a veces, textos
de "aprendiz" que animosa expresa sus sentimientos,
desnudando su alma
henchida de cariño y de buenos deseos.

No faltaban en las tertulias de cada jueves,
de algunos viernes, de algunos martes, ¡de cuando fuere!,
en El Casino, en El Viejo Bar ¡o donde surgiere!
su encomiable presencia,
talante, sonrisa y sus obras de orfebre.

Arte de brocha fina.
Pluma con tinta de miel.
Luz de almas tristes y errantes.
Voz de pastel.

Voz "canto de sirena".
Guía de almas perdidas.
Plumilla y pincel
con arte de brocha fina.

jueves, 23 de mayo de 2013

AMBIENTE LATINO

                                        AMBIENTE LATINO

¡Buenas a todos!

Después de un tiempo ya sin ofreceros un puñadico más de versos, hoy pongo un poema que escribí hace unos meses a ese local, ese Café Latino de Badajoz que suele albergar cada dos martes sus tertulias literarias.

Espero que os guste.

Un abrazo y hasta pronto
 


AMBIENTE LATINO






Tenía la misma edad que su “yo extremeño”
Pero no le visitó hasta ambos ser quinceañeros.

Por quien lo visitaba era muy cosmopolita
Y se llevaba de lienzos, cantos, poesía…

Y a él acudió ese forastero, antaño adoptado,
Por dos de sus grandes contertulios alentado.

Casi media cuidad distaba del uno al otro
Pero no dejaban de verse de un martes a otro.

Vestía de época y era acogedor y entrañable.
Su aspecto rebosaba calor, historia y arte

Y junto al desvelo, “tanto monta, monta tanto”,
De quienes se desvelaban, con celo espartano,

Por la comodidad de quienes le visitaban,
Ávidos de las mil y una apacibles veladas:

Era ese gran lugar tan singular, tan Latino
Parada esencial del caminante en su camino.