La historia que viene a continuación es una de esas que suceden por casualidad y según los acontecimientos que posteriormente tienen lugar le cambia a uno la vida.
En una tarde de Verano, en Junio, hace ya unos años un joven tenía que presentar una tesina para su carrera universitaria. Él manejaba bastante bien el ordenador pero no así la máquina de escribir. Le pregunta a unos conocidos si saben escribir a máquina, dándose la casualidad de que uno de ellos sí y además de disfrutar haciéndolo, era capaz de mantener una velocidad aceptable. Lo que no sabía este ayudante era lo que le esperaba en la aventura en la que estaba a punto de embarcarse.
Tras deliberar cual sería el mejor lugar para trabajar, este par de jóvenes, posteriormente amigos, se irían a compartir fatigas al trabajo del interesado, ¿¡un parque de bomberos!?.
EN UNA TARDE DE JUNIO
Aquella tarde nos preguntaste: -¿Sabéis mecanografía?-.
Apenas sí tardé en afirmarte que ayudarte podría.
Y al ver que esa letra indescifrable era capaz de leer,
¿Cómo iba yo a saber lo que me iba a suceder?.
Fuimos descartando lugares y horas para una ardua tarea
Hasta que se te “encendió la bombilla”
Y al unísono exclamamos: -¡Sea!-.
Íbamos a pasar un trabajo tú y yo a vuestra oficina,
De una Olivetti, tú y mis dedos saldría tu tesina.
Y aunque me agradecías que te ayudase en esa labor,
Viendo las circunstancias
Quien daba las gracias, al final, por ello era yo.
Sólo vi allí monos rojos y tardes de rosa…,
Lances azarosos del destino, ¡lo que son las cosas!.
Con instrucciones, máquina y folios, al final, fue un gimnasio
Testigo de una historia con personajes y hechos geniales.
Con la compañía reinante, ¿qué es eso del cansancio?,
Por ver delante a cierta mujer, trabajar la pena vale.
Tras ensañarme escribiendo me hacíais parar:
Para que trepase con todos vuestra cuerda vertical…,
…otros días quince goles en dos horitas fueron eternos,
Parecía que empezando en Verano se acababa en Invierno.
Sería imposible describir tanta andanza sin “darnos la uvas”,
Así que, resumiendo, con este poema quiero
Agradecer eternamente el haberme pedido ayuda,
En una tarde cualquiera de Junio,
A ese amigo y gran profesor
Y aun trabajo que de su cabeza salió.
Pues por ese “mensajero enviado del cielo”,
Dio comienzo una historia genial
Que sucedió en un parque de bomberos.
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jueves, 8 de abril de 2010
lunes, 26 de octubre de 2009
VA POR TI ALLÁ DONDE ESTÉS
Este poema puede ser sin duda el más triste que he escrito hasta ahora. Se lo dediqué en Julio de 1996 a mi abuelo paterno al que tuvimos la desgracia de decir adiós, de forma totalmente inesperada, en el Verano de ese mismo año.
VA POR TI ALLÁ DONDE ESTÉS
Una noche no hubo estrellas,
Un día el cielo se nubló,
Un 28 de Junio, un amigo
Finalmente se durmió.
Un amigo justo, honrado y
Saludable, por su familia todo lo dio
Pero en un “momento imposible”,
De los suyos se despidió.
No era joven, tampoco mayor
Pero de la vida, ese largo vuelo
Que hace más de 70 Abriles emprendió
Se despide para siempre una persona
Entrañable e imposible olvidar: MI ABUELO.
VA POR TI ALLÁ DONDE ESTÉS
Una noche no hubo estrellas,
Un día el cielo se nubló,
Un 28 de Junio, un amigo
Finalmente se durmió.
Un amigo justo, honrado y
Saludable, por su familia todo lo dio
Pero en un “momento imposible”,
De los suyos se despidió.
No era joven, tampoco mayor
Pero de la vida, ese largo vuelo
Que hace más de 70 Abriles emprendió
Se despide para siempre una persona
Entrañable e imposible olvidar: MI ABUELO.
sábado, 10 de octubre de 2009
PASEÍCO MAÑO
Este poema representa una especie de “pique” que tuve con un fraile agustino, que tuve la satisfacción, mejor dicho, el placer de conocer el Verano del 2007 en Zaragoza.
La anécdota cuenta que una noche, ya un poco tarde no nos apetecía salir a pasear y éste me dijo que, con “mi permiso” él salía a pasear con mi señora y mientras, yo le hacía un soneto sobre su paseo. No deja de ser curioso escribir un poema sobre un acontecimiento que no has vivido.
El caso es que al final ni dimos ni dieron dicho paseo, a pesar que “mi consentimiento”, pero yo al día siguiente tuve el gusto de dedicar a ese agustino un poema sobre tan estupendos días pasados en la citada ciudad.
PASEÍCO MAÑO
Ese paseo que ayer no dimos
Por la noche de la hermosa Zaragoza,
Nazario, un servidor y la mi moza,
No voy a asumir que lo perdimos.
Hemos de regresar a donde vinimos,
Lugar que el paso del Ebro goza,
Montados en esa humilde carroza
En que Nuévalos, con vos, conocimos.
Hoy iremos a visitar La Aljafería.
Tío Teódulo será, esta vez, la melodía
Que, de palacio, nos muestre sus secretos.
Ayer: La Pilarica, La Seo, Santiago,
Monasterio de piedra, especulares lagos,...,
Quiero hablar más pero acaba el soneto.
La anécdota cuenta que una noche, ya un poco tarde no nos apetecía salir a pasear y éste me dijo que, con “mi permiso” él salía a pasear con mi señora y mientras, yo le hacía un soneto sobre su paseo. No deja de ser curioso escribir un poema sobre un acontecimiento que no has vivido.
El caso es que al final ni dimos ni dieron dicho paseo, a pesar que “mi consentimiento”, pero yo al día siguiente tuve el gusto de dedicar a ese agustino un poema sobre tan estupendos días pasados en la citada ciudad.
PASEÍCO MAÑO
Ese paseo que ayer no dimos
Por la noche de la hermosa Zaragoza,
Nazario, un servidor y la mi moza,
No voy a asumir que lo perdimos.
Hemos de regresar a donde vinimos,
Lugar que el paso del Ebro goza,
Montados en esa humilde carroza
En que Nuévalos, con vos, conocimos.
Hoy iremos a visitar La Aljafería.
Tío Teódulo será, esta vez, la melodía
Que, de palacio, nos muestre sus secretos.
Ayer: La Pilarica, La Seo, Santiago,
Monasterio de piedra, especulares lagos,...,
Quiero hablar más pero acaba el soneto.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
FUGAZ POSTRADO
El pasado Jueves 24, como anuncié en su momento, tuvo lugar el inicio de la nueva temporada de Momentos Literarios, en el Gran Café Victoria (Badajoz). Dicha reunión contó con la participación de varios autores. Pues bien, el que suscribe lo que aquí leéis se arrancó con un tema compuesto hace unos tres años que habla de la convalecencia de un familiar que fue intervenido en el vientre. Se comentó en el post-operatorio, entre otras cosas, algo sobre si le hicieron demasiado corte para la operación. Pero, lo peor fue que el "gotero" que le suministraba la anestesia no debió de funcionar. El caso es que sin saber por qué, no se pudo corregir dicho error, teniendo que aguantar dicho post-operatorio sin la citada anestesia, mostrando su rostro una clara sensación de agonía.
Por fortuna, la ciudad donde reside, hace tiempo que disfruta de sus pasos. Al menos para los presentes, aquello fue un...
FUGAZ POSTRADO
Dolor, sufrimiento,
resistencia, resignación,...
demasiado padecer
concede El Señor
a ese angelical rostro de mambrino
que postrado convalece
en la posada del hastío.
Batas blancas y verdes
en las galerías levitan
entre las puertas de ese hotel
que nada bueno suscita.
En las zarpas de un “matasanos”
se ha visto la ricura
o la experiencia profesional
precisó, en su vientre, de tal fisura
que atravesó nuestras almas
con una rabia casi semejante
al dolor de su vientre,
que parecía agonizante.
Descubrimos, al poco del mal trance,
que no estaba del todo equivocada
la arenga muy debida
a aquel licenciado evocada,
si bien alegra ver el fin
de la angustia provocada
recreando, por fortuna, la vista
en ese sillón, en esa sonrisa
de oreja a oreja arrancada
por una cariñosa cartulina,
en cuyo seno se dibujaba
una especie de señor Don Gato,
de cálida y suave piel de vainilla,
sobre un aterciopelado fondo lila
que su retoñita le ha regalado.
Aseguro que es muy congratulante
para toda una familia expectante
poder ver a su querida cuñá,
pasito a pasito, por Ronda del Pilar.
Ciertos refranes suelen tener razón
y, por suerte, esta vez se cumple
que “no hay mal que cien años dure”
y la calle ya disfruta de tus pasos, ¡corazón!.
Por fortuna, la ciudad donde reside, hace tiempo que disfruta de sus pasos. Al menos para los presentes, aquello fue un...
FUGAZ POSTRADO
Dolor, sufrimiento,
resistencia, resignación,...
demasiado padecer
concede El Señor
a ese angelical rostro de mambrino
que postrado convalece
en la posada del hastío.
Batas blancas y verdes
en las galerías levitan
entre las puertas de ese hotel
que nada bueno suscita.
En las zarpas de un “matasanos”
se ha visto la ricura
o la experiencia profesional
precisó, en su vientre, de tal fisura
que atravesó nuestras almas
con una rabia casi semejante
al dolor de su vientre,
que parecía agonizante.
Descubrimos, al poco del mal trance,
que no estaba del todo equivocada
la arenga muy debida
a aquel licenciado evocada,
si bien alegra ver el fin
de la angustia provocada
recreando, por fortuna, la vista
en ese sillón, en esa sonrisa
de oreja a oreja arrancada
por una cariñosa cartulina,
en cuyo seno se dibujaba
una especie de señor Don Gato,
de cálida y suave piel de vainilla,
sobre un aterciopelado fondo lila
que su retoñita le ha regalado.
Aseguro que es muy congratulante
para toda una familia expectante
poder ver a su querida cuñá,
pasito a pasito, por Ronda del Pilar.
Ciertos refranes suelen tener razón
y, por suerte, esta vez se cumple
que “no hay mal que cien años dure”
y la calle ya disfruta de tus pasos, ¡corazón!.
viernes, 4 de septiembre de 2009
¡VENTEROS DEL CERVANTES!
El primer poema que voy a mostraros lo escribí en Marzo de 2007 como agradecimiento al trato recibido por el personal del Hotel Cervantes, de Zafra (Badajoz), el fin de semana de mi boda. Fue realmente emocionante e inolvidable, así que en vez de un "hasta siempre, muchas gracias por todo" quise despedirme de forma especial.
¡VENTEROS DEL CERVANTES!
Venteros cervantinos de Zafra:
Vuesas mercedes reciban el retrato,
De corazón, de quien os habla,
De unos visitantes hospedados
Que un día pudieron compartir
Con vos ese ambiente de alegría
E ilusión que reinó en tan feliz,
Pero corto, lance de nuestra vida
En la Casa Magdalena, por cuya
Vera, camino frecuente a Las Navas
es imposible que la pupila eluda
el portón del que, a la Colegiata,
partió un sofocado cazurrín en busca
de su churretina, que amor le juraba.
¡VENTEROS DEL CERVANTES!
Venteros cervantinos de Zafra:
Vuesas mercedes reciban el retrato,
De corazón, de quien os habla,
De unos visitantes hospedados
Que un día pudieron compartir
Con vos ese ambiente de alegría
E ilusión que reinó en tan feliz,
Pero corto, lance de nuestra vida
En la Casa Magdalena, por cuya
Vera, camino frecuente a Las Navas
es imposible que la pupila eluda
el portón del que, a la Colegiata,
partió un sofocado cazurrín en busca
de su churretina, que amor le juraba.
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